
Los militares han anunciado públicamente la inminente ofensiva en Marjah, la mayor comunidad controlada por el Talibán
KABUL — El éxito de una planeada ofensiva estadounidense-afgana en el sur del país depende de lo rápidamente que los soldados y trabajadores civiles puedan instalar y hacer funcionar los servicios públicos después que sea desplazado el Talibán, dijeron el domingo los comandantes supremos de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán.
Los militares han anunciado públicamente la inminente ofensiva en Marjah, la mayor comunidad controlada por el Talibán en el sur, sin precisar la fecha.
El general Stanley McChrystal afirmó que el elemento de sorpresa no es tan importante como comunicar a los 80.000 residentes de esa ciudad que el gobierno afgano está por reemplazar a los caudillos del Talibán y los narcotraficantes.
"Estamos tratando de crear una situación en la que les hagamos saber que cuando el gobierno restablezca la seguridad, ellos tendrán opciones", dijo McChrystal.
Establecer un gobierno en funcionamiento ha sido dificultoso, aun en las zonas relativamente seguras de Afganistán.
Las fuerzas de la OTAN y los diplomáticos internacionales tienen que equilibrar la necesidad de aumentar la seguridad con el deseo de construir instituciones nacionales que hasta ahora han sido corruptas o inefectivas.
Las fuerzas estadounidenses a menudo mantienen una relación inestable con los afganos en medio de los esfuerzos por entrenar a las fuerzas del gobierno para que se hagan cargo de su propia seguridad y permitan al final el retiro de los soldados internacionales.
Como un signo de dicha tirantez, las fuerzas de la OTAN dijeron el domingo haber arrestado a un jefe de policía provincial acusado de ayudar a los insurgentes a colocar bombas en el camino al norte de Kabul, en la señal más reciente de la preocupación por la debilidad de las fuerzas de seguridad afganas.
En cambio, las autoridades de la provincia de Kapisa defendieron a Attaulá Wahab diciendo que era un policía honrado.
El ministerio del Interior, que supervisa a la policía, no había sido informado sobre el arresto y estaba intentando enterarse de qué pasó, dijo el vocero Zamary Bashary.
Attaula Wahab, subjefe de policía y director de seguridad de la provincia de Kapisa, quedó detenido al igual que un guardaespaldas, durante una redada de su casa que contó con apoyo de helicópteros, en la capital provincial Mahmud-i-Raqi, dijo un vocero del gobierno provincial, Halim Ayar.
La OTAN no identificó al sospechoso pero dijo que fuerzas afganas y de la coalición internacional habían arrestado a un comandante nacional de policía por actividades ilegales y corrupción en Kapisa y el distrito de Bagram en la vecina provincia de Parwan.
El hombre fue acusado de estar involucrado en el almacenamiento, distribución e instalación de bombas en los caminos alrededor de Mahmud-i-Raqi, además de corrupción en la reconstrucción de carreteras.
El combate a las bombas colocadas en los caminos se ha vuelto más importantes con la inminente llegada de 37.000 nuevos soldados de Estados Unidos y la OTAN. Estos explosivos son la causa de más muertes de las fuerzas extranjeras y afganas y también matan a cientos de civiles.
"El ha estado claramente relacionado con actividades criminales, incluido un asesinato durante el verano de 2009", dijo un comunicado de la OTAN sobre el oficial detenido.
AP
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