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Opinión 26/05/2013 12:00 am

Sobre el caso de Mario Silva

Nicmer N. Evans

La Hojilla nunca ha sido un programa de mi agrado, aunque no dejaba de verlo y si vuelve a la pantalla seguro lo volvería a ver, ya que como analista es importante comparar fuentes y diversas matrices de opinión, y como revolucionario se debe comprender que no todo lo que es necesario debe ser de mi gusto. De hecho, este programa fue en su momento no sólo importante, sino fundamental en la batalla mediática contra los ataques inclementes de la derecha venezolana e internacional.

Sin embargo, el caso del audio presentado por la oposición en relación a una supuesta conversación o informe verbal develador de asuntos internos de actores y líderes del proceso revolucionario, no sólo ha traído un festín para la oposición, sino, ha generado toda una necesidad dentro de la militancia revolucionaria de saber si la grabación es cierta y que grado de credibilidad tiene todo lo planteado en la misma.

En este sentido, me permito formular algunos escenarios que se han generado como consecuencia de declaraciones de liderazgos políticos, actores involucrados y militantes de base al respecto:

1. Es un montaje. Tal como ha afirmado Mario Silva en su defensa, si esa conversación es un montaje desarrollado con las mejores técnicas de Mossad, esto no sólo pone en el tapete la injerencia sionista, sino que requeriría toda una serie de acciones en contra del gobierno de Israel, lo que implicaría un nivel de conflicto internacional de magnitudes incalculables, pero además evidenciaría la vulnerabilidad de cualquier alto dirigente del proceso de ser “montado en una olla”, lo que pondría en jaque la revolución de manera evidente.

2. Son chismes. Tal como lo han dicho varios actores políticos del proceso revolucionario, que más que secundar la tesis del “montaje” han preferido optar por descalificar el contenido de la grabación como chismes, ¿De quíen?, ninguno lo afirma, pero es evidente que se refieren a “chismes” de Mario Silva. Esta tesis no sólo reafirma que la grabación es real, sino que coloca a Mario Silva como alguien que se estaba prestando para ser el hombre de las “intrigas” que jugaba al divisionismo del que advertía el Presidente Chávez antes de morir, del cual previno tanto a Nicolás como a Diosdado, evidenciando así una postura totalmente contraria a la que profesaba en su programa y por tanto, convirtiéndose en lo que el críticó y denunció, señalando y destruyendo a muchos dentro del proceso, un V columna de la unidad Maduro-Diosdado.

3. Es verdad. Tanto la grabación como lo dicho por Mario: Este escenario es aún más complejo, ya que así como el escenario anterior, siendo verdad la grabación, el asunto ya no sería asumirlo como chisme, sino como elementos probatorios de una serie de irregularidades que pondrían en tela de juicio la ética política en la conducción de la nueva etapa del proceso revolucionario.

Lo que queda claro de estos tres escenarios es lo imprescindible; para superar la duda, la especulación y la incertidumbre, no sólo que se inicie una investigación por parte de la Fiscalía, sino, que se desarrolle una serie de investigaciones políticas ante la Asamblea Nacional, como dentro del PSUV y en especial desde el Gran Polo Patriótico que permita dar explicaciones a la militancia del proceso sobre la veracidad o no de la grabación y su contenido. Si esto no se hace, se podría propinar un terrible golpe moral a la militancia que ya se encuentra profundamente perturbada, no sólo por la muerte del Comandante Chávez, sino por la direccionalidad de algunas acciones que ha tomado la conducción del proceso revolucionario. Esta recomendación y propuesta tiene la plena voluntad de enfrentar la intriga con la mejor arma, con la verdad, sea cual sea.

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